Inmunosupresores

Los inmunosupresores son fármacos que reducen la actividad del sistema inmune, cuya respuesta inmunológica está alterada en la enfermedad inflamatoria intestinal, disminuyendo de esta forma la inflamación. Se usan tanto en la enfermedad de Crohn como en la colitis ulcerosa.

Son eficaces para mantener la enfermedad inactiva (en remisión o sin brotes), prevenir situaciones de recurrencia de la enfermedad de Crohn tras una cirugía y tratar las situaciones de corticodependencia o corticorresistencia.

Los inmunosupresores que más se utilizan en el tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal son las tiopurinas, azatioprina y mercaptopurina. En algunos casos en los que estos fármacos no han sido eficaces como tratamiento de mantenimiento pueden utilizarse otros inmunosupresores como el metotrexato, ciclosporina o tacrolimus.

Inmunosupresores y Enfermedad Inflamatoria Intestinal

Dra. Ana Echarri. Unidad EII. Ferrol. Dr. Javier Cid. Inmunología. Hospital Universitario A Coruña

¿Cuáles son sus posibles efectos secundarios?

Tiopurinas: Azatioprina y Mercaptopurina

Los efectos adversos relacionados con el tratamiento con Azatioprina o Mercaptopurina pueden presentarse de manera precoz, durante las primeras semanas o en cualquier momento del tratamiento, y generalmente desaparecen al disminuir la dosis o suspender el fármaco. Se calcula que aproximadamente un 20%-25% de los pacientes que inician tratamiento con Azatioprina, pueden presentar efectos adversos que condicionaran la suspensión del fármaco hasta en un 10-15% de los casos.

Se clasifican en:

1. Efectos secundarios alérgicos

  • Aparecen en las primeros días o semanas de tratamiento. No dependen de la dosis administrada. Es frecuente su reaparición con la reexposición al fármaco. Puede presentarse:
    • Intolerancia a la medicación, desarrollando un síndrome pseudogripal con fiebre, dolor articular o erupciones cutáneas.
    • Intolerancia digestiva con malestar abdominal, naúseas/vómitos.
    • Pancreatitis aguda, generalmente leve, que puede aparecer en un 5% de los pacientes tratados.
  • Aproximadamente un 50% de los pacientes que no toleran Azatioprina, pueden tolerar Mercaptopurina, así que es posible que tu médico te proponga el cambio a mercaptopurina en caso de que no toleres la Azatioprina.

2. Efectos no alérgicos. relacionados con los productos derivados del metabolismo del fármaco (transformación del fármaco cuando es ingerido para realizar su efecto) o con su efecto sobre el sistema inmunitario:

  • Disminución de las células de la sangre (leucocitos, glóbulos rojos o plaquetas) o alteración de la analítica hepática. Puede ser necesario un ajuste en la dosis del fármaco.
    Este efecto puede ocurrir en cualquier momento del tratamiento, por lo que y con el fin de vigilar posibles alteraciones, tu médico te programará controles analíticos periódicos cada 3-6 meses.
  • Relacionado con su efecto sobre el sistema inmune puede influir en la aparición de infecciones o tumores:
    • INFECCIONES: Ligero incremento en el riesgo de infecciones que puede asociarse tanto con la disminución en la cifra de leucocitos como con otros factores individuales del paciente (nutrición, gravedad o mal control de la enfermedad, edad, enfermedades asociadas)
    • TUMORES: Ligero incremento en el desarrollo de linfomas y de tumores de piel, si bien el riesgo sigue siendo muy bajo.
  • ¡¡PREVENCIÓN!!
    Es fundamental evitar la exposición solar y utilizar protectores solares dado el incremento de aparición de cáncer de piel no melanoma. Cualquier lesión dérmica extraña, que no cicatrice o aparezca una y otra vez debe ser valorada por su médico o dermatólogo.

Metotrexato

Metotrexato y otros inmunosupresores
  • El tratamiento con Metotrexato puede causar malformaciones fetales, por lo que no debe usarse si estás pensando tener hijos y suspenderse 6 meses antes del embarazo. Durante su uso es fundamental utilizar siempre métodos anticonceptivas. Los principales efectos secundarios son digestivos como nauseas, vómitos, diarrea o aftas en la boca, que suelen evitarse con la administración al día siguiente de ácido fólico. En algunas ocasiones puede observarse toxicidad en el hígado, por lo que es necesario un control analítico de forma periódica y ocasionalmente una prueba específica para evaluar el desarrollo de fibrosis hepática (ecografía o fibroscan).

Otros inmunosupresores: Ciclosporina y Tacrólimus

  • La Ciclosporina y el Tacrolimus requieren unos controles especiales (niveles de fármaco) para ajustar su dosis a través de análisis de sangre.Debe vigilarse la tensión arterial y la función renal durante su administración.Pueden presentarse dolor de cabeza y temblores, calambres musculares, fatiga, aumento de colesterol y sensación de hormigueo.