Tabaco y enfermedad inflamatoria intestinal

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Tabaco y enfermedad inflamatoria intestinal

Información realizada y revisada por: Dr. Jesús Moreno Barragán. Servicio de Neumología. Complejo Hospitalario Universitario de Ferrol (CHUF).

Actualización: Abril 2020

Los malos humos de Vicente

Dra. Beatriz Castro. Hospital Marqués de Valdecilla.

Según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), existen en el mundo cerca de 1.100 millones de fumadores, lo que supone aproximadamente un tercio de la población mundial con más de 15 años de edad. En España, datos de la Encuesta Nacional de Salud, apuntan a que cerca del 35,7% de la población mayor de 15 años, es fumadora activa de manera continua u ocasional.

El consumo de tabaco, está considerado por la OMS como una enfermedad crónica adictiva (dependencia física y psicológica, tolerancia, síndrome de abstinencia al abandonar su consumo, etc.).
Son múltiples los estudios que demuestran la asociación entre su consumo y la presencia de enfermedades de elevada morbilidad y mortalidad en la población fumadora (hasta el momento, el consumo de tabaco se ha asociado con más de 20 enfermedades).

Se considera que el tabaco es responsable del 4,1% de todas las enfermedades y del 2,1% de todas las muertes al año a nivel mundial.

Los cigarrillos son la causa de alrededor del 30% de las muertes por cáncer, del 20% de las muertes producidas por enfermedades coronarias y accidentes cerebrovasculares y de más del 80% de los casos de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

El tabaquismo está asociado con el desarrollo de EII, aunque de forma diferente en la enfermedad de Crohn (EC) y en la Colitis ulcerosa (CU). En la CU, el tabaco actúa como factor protector; mientras que en la EC, se convierte en un factor lesivo y potencial co-factor causal de la enfermedad, ya que junto con otros factores epidemiológicos y genéticos podría facilitar el desarrollo de la enfermedad.

Los estudios sobre la relación entre el tabaco y la CU, muestran que los fumadores tienen menos riesgo de padecer la enfermedad que los no fumadores; de manera que el consumo de tabaco parece ser que tiene un efecto protector sobre el curso de la enfermedad, la frecuencia de los brotes e incluso las manifestaciones extraintestinales de la misma. Sin embargo, aunque se puede pensar en el valor terapéutico del tabaco o de la nicotina en el tratamiento de la CU, no hay que dejar a un lado la idea de que el tabaco tiene efectos nocivos sobre otros órganos del cuerpo.

El tabaco en la enfermedad de Crohn supone el mayor factor de riesgo externo conocido para el desarrollo de la enfermedad, duplicando la frecuencia de aparición de la enfermedad, en comparación con los no-fumadores; y quintuplicando la frecuencia en el caso de las mujeres fumadoras. El consumo de tabaco en pacientes diagnosticados de EC provoca un riesgo perjudicial tanto en el desarrollo de la enfermedad, como en su pronóstico y evolución a patrones más complejos, encontrándose en grandes fumadores una predilección por el intestino delgado, con mayor frecuencia de complicaciones como fístulas y abscesos y un mayor riesgo de requerir ingreso o precisar intervención quirúrgica. Los pacientes fumadores con EC, presentan un incremento en la recurrencia de la enfermedad y en la resistencia a diferentes tratamientos farmacológicos

 

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Los fumadores con EC que consigue abandonar el hábito tabáquico, presentan una mejoría en su curso clínico comparable, al efecto de determinados fármacos sobre la enfermedad.

¿Se debería dejar de fumar si se tiene una EII?

tabacoDespués de lo comentado anteriormente, se puede pensar que el hábito tabáquico puede ser beneficioso o perjudicial dependiendo de la enfermedad inflamatoria intestinal que se padezca. Sin embargo, los efectos nocivos del tabaco en la salud general de la población, se padezca o no una EII, hacen aconsejable el abandono del hábito tabáquico en todos los casos.

El paciente con EC diagnosticada debe ser consciente del efecto nocivo que produce el hábito tabáquico en su salud y en su enfermedad, y tanto él como sus familiares deben hacer un especial esfuerzo en dejar de fumar, evitando la exposición activa y pasiva al tabaco.

Estrategias de motivación para dejar de fumar

En el consumo de tabaco juegan un papel importante dos grandes factores, la adicción física y el hábito de comportamiento.

Muchos fumadores piensan y dicen que fuman porque les gusta. Pero la mayoría de los cigarrillos que se consumen al día (sobre todo el primero de la mañana), sólo sirve para aumentar o mantener los niveles de nicotina en sangre y evitar los síntomas del síndrome de abstinencia (irritabilidad, nerviosismo, ansiedad, etc.). Algunos cigarrillos se asocian psicológicamente con sensaciones placenteras (ocio, descanso, relajación, etc.); aunque en realidad, la nicotina a dosis habituales es más un estimulante que un relajante.

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¿Cómo hacer para dejar de fumar?

1. El payuda-tabacorimer requisito para dejar de fumar es estar motivado para hacerlo; además, la motivación aumenta si se cree que el objetivo es alcanzable. Sin embargo, a muchas personas no les llega con la motivación, y precisan ayuda profesional para conseguirlo.

En la mayoría de las comunidades suele estar disponible, tanto en Atención Primaria como en Atención Especializada, una Unidad Antitabaco o Consulta especializada en tabaquismo, que ayuda y aporta la información necesaria a los fumadores/as para conseguir la deshabituación del tabaco mediante métodos farmacológicos o psicológicos.

2. Dejar de fumar puede ser un proceso estresante y lento, que requiere un cambio de conducta y de aprendizaje gradual. Durante este proceso, la persona que quiera dejar de fumar, aprende a realizar sus actividades cotidianas sin tabaco; y esto, aunque no siempre es fácil; no es imposible.

3. Cuando alguien se plantea dejar de fumar, es importante conocer su hábito de consumo de cigarrillos. La mejor forma de obtener esta información es registrando el consumo diario de cigarrillos y las horas en las que se consumen.

 

DÍA DE LA SEMANA
HORA Lunes Martes Miércoles Jueves Viernes
09:00-11:00
11:00-13:00
13:00-15:00
15:00-17:00
17:00-19:00
19:00-21:00
21:00-23:00
23:00-01:00
01:00-05:00
05:00-07:00
07:00-09:00

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4. Una vez conocido el consumo y las horas más conflictivas, es momento de INCREMENTAR LA MOTIVACIÓN.

Piesa en los beneficios de dejar de fumar:

  • Descenso de las cifras de tensión arterial y colesterol.
  • Ahorro (un paquete de cigarrillos diario supone un gasto anual de 1.600 euros).
  • Mejora del aspecto físico y aumento de la autestima.
  • Respirarás mejor y reducirás la tos matutina. Disminuirás la incidendia de enfermedades cardio-pulmonares y de cáncer.
  • Tu entorno familiar, social y laboral te lo agradecerá.
  • Si eres mujer tendrás menor riesgo de complicaciones asociadas a la píldora anticonceptiva, te será más fácil quedarte embarazada y no perjudicarás a tu bebé. Retraso de la menopausia.
  • Recuperarás el sentido del gusto y del olfato.
  • Disminución del cansancio relacionado con el ejercicio físico.

5. Reduce gradualmente el número total de cigarrillos que fumes al día.

  • No fumes cuando te apetezca; espera al menos un poco (aproximadamente 2 minutos) y prolonga el tiempo a medida que pasen los días.
  • No fumes en ayunas. Después de comer o cenar, esperar al menos de 5 a 10 minutos antes de fumar.
  • No aceptes ofrecimientos de cigarrillos. Si has superado el límite de cigarrillos diarios, acordar con alguien un pacto para intentar no consumir más de los establecidos en ese día.

6. Pon marcha conductas alternativas, para favorecer la reducción del número de cigarrillos.

7. Elige el día para dejar de fumar. Durante los 3 ó 4 primeros días de abstención, sentirás un deseo intermitente y muy fuerte de fumar aumentando el nerviosismo y la tensión. Apóyate en las conductas alternativas que has puesto en marcha poara conseguirlo.

SITUACIÓN CONDUCTAS O ACTIVIDADES ALTERNATIVAS
Tomando café Substituir o café por una infusión.
No tomar el café en el sitio de siempre
Tomando bebidas alcohólicas No tomar bebidas alcohólicas durante los primeros días sin fumar
Procurar tener las manos entretenidas (goma do pelo, clip, etc.)
Al levantarse No tener tabaco en casa
Poner el despertador 10 minutos más tarde para no tener tiempo libre
Alterar la rutina diaria. Por ejemplo: levantarse- ducharse- desayunar, en vez de levantarse- desayunar- fumar- ducharse
Después de desayunar Cepillarse inmediatamente los dientes
No hacer sobremesa
Salir a trabajar en cuanto se termine de desayunar
Desayunar en un sitio diferente
Después de comer Cambiar la rutina
No hacer sobremesa
Cepillarse los dientes después de comer
Salir a dar un paseo
Dormir 10 minutos de siesta
Leer un libro en algún sitio donde nunca se fumaba
Viendo la TV No ver la TV en el sofá “de siempre”
Procurar ver la TV en un sitio en donde antes no se fumaba
Conduciendo No llevar tabaco encima
Cambiar el ambiente en el que se estaba acostumbrado
Pedirle a los demás que no fumen en el coche
En presencia de otros fumadores Pedirle que durante los primeros días, no se fume en su presencia y si lo hacen, que no dejen el tabaco a la vista
Cuando le ofrecen tabaco Decir: “Gracias, ya no fumo”
Leyendo Leer en un sitio en donde antes no se fumaba
Mantener la mano con la que se fumaba entretenida con algo mientras se lee
Esperando a alguien Procurar llegar en hora para no tener que esperar
Entretenerse con el móvil o leyendo un libro o revista
En situaciones de tensión y nerviosismo Practicar técnicas de relajación
Salir a dar un paseo
Cambiar la situación, en la medida de lo posible
Tomar un substituto de la nicotina
Estando aburrido Llamar a alguien
Ir al cine
Salir a dar un paseo
Trabajando
(para concentrarse)
No tener tabaco a la vista
Tener las manos entretenidas
Practicar técnicas de respiración
Estando enfadado o irritable Practicar técnicas de relajación
Salir a dar un paseo
Cambiar a situación, en la medida de lo posible
Tomar un substituto de nicotina
Cuando se está en grupo o de fiesta Pedirle a los otros fumadores que durante los primeros días no fumen en su presencia y que si fuman que no dejen el tabaco a la vista
Non beber mucho alcohol
Tener las manos entretenidas
Dar pequeños sorbos de agua
Tomar un sustituto de nicotina
Ante las ganas de fumar un cigarrillo Sustituir el cigarrillo por masticar chicles o caramelos sin azúcar
Beber zumo o agua
Practicar algún ejercicio de respiración
Ducharse o darse un baño relajante
Cocinar, limpiar la casa, hacer trabajos manuales, crucigramas, juegos, etc.
Hacer ejercicio o salir a dar un paseo, etc.

¿Cómo prevenir una recaída?

Las recaídas suelen suceder con más frecuencia durante los 6 meses posteriores a dejar de fumar.

Para evitar estas posibles recaídas, es importante repasar los motivos por los que se decidió dejar de fumar y tener claras las estrategias a realizar para esquivar los momentos difíciles que se presenten. El saber que existe la posibilidad de tener una recaída, no puede suponer el vivir continuamente angustiado por ello, sino que debe motivar para mantener un estado de alerta frente a determinadas situaciones o estímulos “de alto riesgo de recaída” , que ayuden a rentabilizar el esfuerzo invertido en la lucha contra el tabaco.

Algunas de las señales más características pueden ser:

  • Aparición de pensamientos repetitivos sobre fumar y sus consecuencias positivas.
  • Presentar una actitud crítica frente al tratamiento anti-tabaco. Descuidar el tratamiento.
  • Tener sentimientos frecuentes de irritabilidad, frustración y/o impaciencia junto con estados de tristeza, melancolía o depresión.
  • Notar problemas de peso, de sueño, intranquilidad o dificultad para descansar.

Pueden ser de ayuda las siguientes opciones:

  • Llama a un amigo, sal a dar un paseo, al cine, a un concierto, al teatro, habla de la situación con alguien de confianza, etc.
  • Haz una lista de las preocupaciones que te llevan a sentirte mal. Haz una lista de logros y felicitate por ellos.
  • Camina durante 15 ó 30 minutos al día.
  • Procura no tener muchos tiempos muertos. Llena tu tiempo libre con actividades interesantes.

El proceso de deshabituación de la nicotina puede suponer un aumento de la sensación de ansiedad durante los primeros días sin fumar; sin embargo, esta sensación puede ser controlada y evitada, anticipándose a ella.

La persona que está dejando de fumar debe ser capaz de identificar aquellas situaciones que le resulten más problemáticas (reuniones sociales, descansos, hablar por teléfono, tomar café después de comer, etc.), para poder esquivarlas durante un tiempo.

Cuando estas situaciones no puedan ser evitadas, se pueden realizar sencillos ejercicios de relajación, consistentes en coger aire lentamente en tres tiempos, retenerlo unos segundos y expulsarlo posteriormente también lentamente en tres tiempos; es recomendable realizar estos ejercicios al menos 5 veces e iniciarlos cuando se detecten los primeros síntomas de nerviosismo.

Es importante que durante todo el proceso, exista una creencia en la voluntad y capacidad de uno mismo para dejar de fumar y no dejarse llevar por pensamientos catastrofistas; hay que tener siempre presente que la ansiedad, al igual que el resto de las emociones, son provocadas principalmente por uno mismo, por lo tanto cualquier persona es totalmente capaz de conseguir reducir los niveles elevados de ansiedad, nerviosismo e intranquilidad.

Algunas personas que han dejado de fumar y llevan un tiempo sin hacerlo, pueden recaer y fumar uno o varios cigarrillos. Estas recaídas no pueden suponer desanimo, puesto que dejar de fumar es una guerra en la que no importa si se pierden algunas batallas, siempre y cuando se gane la batalla final al tabaco.